Tenía un contrato con el Señor Roberto, que me arrendaba la casa desde enero hasta diciembre de este año. Pero ayer llego y me dijo que le desalojara la casa en tres días. Sin motivo ni razones. Le dije que lo pensara y mañana hablaríamos.
Al día siguiente insistió. Le dije que fueramos a la comisaría a solucionar el asunto, pues había un contrato. Y el me dijo que si iba a la comisaría me enviaría a su gente armada a arreglar el problema.
Así vivimos cotidianamente en Tumaco, entre las amenazas de muerte por cualquier problema. La violencia es cotidiana, "los tiempos están difíciles y no se pueden reclamar pacificamente nuestros derechos" es la expresión de la gente. Amenazas, asesinatos, miedo. Un gran círculo vicioso, ¿Cómo salir de él?.